jueves, 1 de enero de 2015

EHS y nutrición

Una de las líneas de ataque a las distintas manifestaciones del Síndrome de Sensibilización Central, en el que se incluyen la EHS (electrosensibilidad) y la SQM (sensibilidad química múltiple) es el cambio de hábitos nutricionales. En general, los doctores recomiendan que se depure la alimentación siguiendo algunos puntos claves:

1. Seguir un estilo de alimentación ecológica, para eliminar los tóxicos, metales pesados, fertilizantes, etc., y para aumentar la calidad de los nutrientes. (Esto no es sólo importante para quienes padezcan SQM, sino también para los EHS, ya que los metales y los tóxicos presentes en la alimentación pueden hacer que el cuerpo sea más sensible a las cargas electromagnéticas ambientales.)

2. Eliminar de la dieta ciertos tipos de alimentos que empeoran la absorción de nutrientes y dificultan la digestión, como son los lácteos y el glúten. (Este punto merece un capítulo aparte, en el que intentaré abundar en otro post).

La buena alimentación es una aliada a no descuidar ya que con los materiales que ingiramos iremos construyendo, a medio-largo plazo, nuestro cuerpo futuro. Se dice que un organismo humano regenera todas sus células en unos 7-8 años. Por lo tanto, si mejoramos la calidad de nuestra alimentación estamos aumentando la posibilidad de que la regeneración celular mejore la situación actual de deterioro  y/o alteración de los distintos sistemas físicos afectados por el síndrome que padecemos. 


En realidad, hay elementos físicos que se regeneran antes. Según la nutrición Macrobiótica:
-Tras los primeros diez días de buena alimentación cambia el pH del plasma sanguíneo, estabilizando su posible acidificación.
-Tras los primeros 90 días se renuevan los glóbulos blancos.
-Pasados 120 días la calidad de nuestra sangre completa es mucho mejor.
-De los 4 a los 18 meses, cambian los músculos periféricos, siendo fundamental introducir hábitos de ejercicio regular.
-A los 36 meses, cambia la musculatura interna, la parte periférica de los órganos internos y el sistema digestivo.
-A los 60 meses, ya se ha producido el cambio completo en los órganos internos.
-De los 60 a los 84 meses, se produce el cambio del sistema nervioso central.



Yo conocí la Macrobiótica por casualidad. Fue durante mi estancia Erasmus en Lisboa. La facultad de Letras contaba con un sistema de comedores públicos en el cual había una cantina de menú con carne, otra con menú de pescado y otra con menú Macrobiótico. Un día probé y a partir de ese momento siempre acudí a ese comedor. Lo hicé sin saber nada acerca de su teoría de la nutrición, sólo porque me gustaban los alimentos, las sopas, los salteados, el arroz... Pero la macrobiótica tiene sus porqués y son muy interesantes.

Mi regreso a la macrobiótica fue circunstancial y motivado por mis problemas de electrohipersensibilidad (EHS). El año pasado fue para mi un año de búsqueda de razones y datos acerca de mi estado de salud. Al tiempo que iba descubriendo artículos médicos, investigaciones, protocolos, etc., me encontré con uno de los textos del Dr. Belpomme en el que indica una serie de parámetros analíticos que son (o pueden ser) indicadores de EHS. Una de las carencias más habituales en los electrohipersensibles es la de la vitamina D. Encargué la analática en la farmacia y, efectivamente, tenía la vitamina D bajo mínimos. A continuación, fui a visitar a mi médico de familia, quien me recetó unos "caramelos/pastillas" de vitamina D, que para mi sorpresa estaban deliciosos, riquísimos. Dulces, suaves, con sabor a limón, muy muy agradables de sabor. A la semana, caí en la cuenta y miré la composición: Aspartamo. En ese momento, empecé a buscar información sobre cómo suplir esas carencias con la alimentación.

Y me encontré con los estupendos vídeos de Rosa Tugores que hoy quiero compartir con vosotros.    Fundamental, el que os enlazo en primer lugar. En él se explican los fundamentos básicos de los menús macrobióticos.




La Macrobiótica fue fundada por el japonés George Oshawa. Al ser una concepción oriental de la nutrición, la Macrobiótica contempla una teoría energética de los alimentos que en ocasiones puede resultar extraña o esotérica al ciudadano occidental no educado en ese tipo de tradición. Rosa lo explica maravillosamente en este vídeo, combinando sus conocimientos científicos de nutrición con las nociones energéticas orientales.





Los electrohipersensibles sabemos bien que nuestra "enfermedad" está causada por el daño que un tipo de energía ambiental ejerce sobre nuestro organismo. En este último vídeo Rosa nos cuenta cómo, además de la energía propia de cada alimento considerado individualmente, la Macrobiótica contempla cómo influyen los cambios de la energía ambiental (las estaciones) en nuestro organismo y cómo nuestra alimentación debe adecuarse a ellos. 




Personalmente, he ganado en bienestar físico desde que empecé mi plan de nutrición macrobiótica. Lo noté enseguida (3 o 4 días) en mi estado general de cansancio. De necesitar descansar tumbada una media de un par de horas a cuatro o incluso más al día, pasé a quedarme recostada unos minutos en el sofá después de la comida. Llevo una lucha permanente con el desayuno, al que no me acostumbro. Y todavía, después de 5 meses, no he conseguido hacer el plan completo bien hecho una semana seguida. Siempre me ha fallado alguna cosa. 

No me gusta el tofu, no me gusta el tempeh, sí me gusta el seitán. Pero hay un problema: es gluten de trigo. Otra de las recomendaciones médicas habituales para los electrohipersensibles es no comer gluten. Este otoño le pedí a mi médico que me hiciera las pruebas de la celiaquía y, afortunadamente, han salido negativas. Por las complicaciones de la vida diaria, hubo cierto momento en el que medio dejé de lado la Macrobiótica. En realidad, no; lo que pasó es que me desordené, volcada en cosas urgentes. Y aunque respetaba ciertas comidas, noté un empeoramiento físico paulatino. Es decir, mi cuerpo notó lo que había ganado en el tiempo que le dediqué con más rigor a la macrobiótica y tardé en notar el bajón. Así que uno de mis principales propósitos para el 2015 es dedicar tiempo a la macrobiótica, algo necesario en todo cambio de hábitos: aprender recetas, combinaciones, probar nuevas salsas, hacer la comida agradable y hacer ejercicio con la energía recuperada. 

Rosa Tugores tiene un portal estupendo en Youtube, donde va subiendo los vídeos de las conferencias y las recetas que imparte en su Escuela de Cocina. En ella, además, ofrece una consultoría de couching individual, que a mi me está funcionando muy bien. 

Estos son sus datos:

Teléfono: 971 757 617
Mail: escuela@rosatugores.com


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