martes, 26 de noviembre de 2013

Frankencasa/ Frankenhouse: protección EMR con pocos recursos

Uno de los primeros obstáculos con los que se encuentra alguien EHS es el precio de los recursos que va a necesitar para protegerse de la radiación. No estoy diciendo con ello, que los precios no estén justificados sino que, para un sueldo medio o bajo, por lo general, son inasumbiles. Así que se impone el uso de la imaginación, eso sí, comprobada.

Yo vivo en una casa de alquiler y, por tanto, no me planteo utilizar sistemas permanentes de bloqueo como pinturas, persianas metálicas, planchas para el suelo, etc.
Un día se me ocurrió probar si los parasoles de aluminio que habitualmente se ponen en los coches funcionaban y reducían la radiación entrante (comprobado con medidor profesional). Y sí funcionan. Así que de esta guisa visten mis ventanas:
















No recuerdo el dato con exactitud. Pero aproximadamente la medida sin parasoles era de unos 25-40 mW/m2 y con los parasoles se quedaba en unos 5.


A continuación, pensé en cómo proteger la puerta y las paredes colindantes, ya que justo en frente, al otro lado de la calle, tengo unos vecinos maravillosos, pero con wifi. De momento, lo he resuelto parcialmente forrando los cartones de mis estanterías Billy con papel de aluminio




















La posición del invento es justamente puesta del revés. Como tiene la altura de una estantería, es bastante larga y apenas deja un pequeño segmento sin cubrir. Además, cuenta con la ventaja de que te la puedes llevar donde quieras, así que por la noche la cambio de habitación y la pongo en el dormitorio. La tela que viste el otro cristal, es tela reductora de radiación, la misma con la que me he hecho un pañuelo para la cabeza y que se puede comprar a unos 80€ el metro.


Como todavía me quedaba pared a ambos lados, decidí probar a "forrar" la pared con cartón y aluminio, esta vez cortado a medida, aunque por trozos y este fue el resultado:





















Tengo la suerte de tener unos amigos estupendos, algunos de los cuales han sido fundamentales a la hora de identificar la fuente de mis males de salud y también a la hora de proteger mi casa. Uno de ellos, Juan, es ebanista, interiorista, decorador, y por su trabajo conoce materiales de decoración, construcción, etc. Teníamos un problema con la habitación de mi hija. Mi casa es una casa de pueblo de dos plantas, está situada en una calle que sube una cuesta y la casa de atrás, por ese motivo, no tiene alineado el tejado con el mío, sino que acaba más bajo, la mía sube medio metro más con una mini fachada por la parte de atrás. Esa parte de atrás tiene a unos 200m una antena. Bueno, pues por ese minitrozo de pared, entraban 200 y 250 mW/m2.

Mi amigo Juan lo resolvió así:















Mi hija y sus amigas han comenzado a utilizar el revestimiento de aluminio como mural de exposiciones. Yo, preocupadísima por el aspecto de nave espacial (John Travolta, niño de la burbuja) de la habitación, y ellas alucinadas, encantadas cuando llegaron y la vieron (menos mal).
El material es una especie de rollo de pompas de aire, del que se utiliza para envolver objetos delicados, con aluminio por ambos lados que, al parecer, se utiliza para insonorizaciones. La medida de 200mW/m2 se ha reducido a 30-50. 

De aquí también sacamos una cortinas futuristas enrrollables con velcro:



















 Todos estos "inventos" fueron controlados en todo momento por el equipo de medición que me prestaron, sine die, Isa y Jose Ángel, después de haberme ayudado a medir la radiación de la casa en la que vivía anteriormente (4.780mW/m2), la casa de campo y mi actual vivienda con todos sus adelantos. Desde aquí, una vez más, muchas gracias. 

Gracias a ellos y gracias a Pedro, que fue el primero en advertirme de las antenas que tenía frente a mi casa, en las que en absoluto había reparado, y por llamar a Jose Ángel y dar comienzo a esta "nueva vida", protegida, precavida, alerta y, cuando estoy en casa, con mejor estado de salud.

A todos ellos ¡muchas muchas gracias!

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